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Declaración Institucional del Ayuntamiento de Montijo con motivo del Día Internacional de la Mujer 8 De Marzo 2021

Las democracias se asientan en el principio de igualdad entre todos los seres humanos por lo que sus leyes deben prohibir cualquier forma de discriminación por raza, sexo, nacionalidad, origen étnico o procedencia, edad, discapacidad, orientación sexual, o cualquier otra condición personal o social.

La Constitución Española establece como uno de los pilares fundamentales del estado de Derecho el principio de igualdad. Es por ello que desde un punto de vista jurídico se reconoce la igualdad de todas las personas ante la Ley.

Pero hace falta que se produzcan cambios sociales y estructurales para conseguir que esa igualdad constitucional sea verdaderamente real y efectiva. Es un principio estrechamente vinculado al ejercicio de la ciudadanía, requisito imprescindible para la convivencia democrática.

La desigualdad entre mujeres y hombres tiene su origen histórico en la forma de reparto de labores y trabajo según el género.

Actualmente con menor dimensión, esta diferencia hombre/mujer ha seguido manteniendo una clara dicotomía entre el ámbito público (Estado, mercado y sociedad civil) y el privado (entorno familiar y personal) y donde los roles que se desempeñaban en ellos según el género siguen vigentes.

Este modelo de división además, en su principio, desarrolló mecanismos de identidad entre hombres y mujeres que hizo que cada uno alcanzase derechos diferenciados, siempre en detrimento de las mujeres.

Se llegará a una igualdad verdadera cuando se consiga implantar la misma estimación de la experiencia, conocimientos y valores en mujeres y en hombres y se aporten iguales oportunidades para participar en el desarrollo político, económico, social y cultural con la posibilidad de beneficiarse de los resultados en igualdad de condiciones.

Los movimientos feministas han contribuido al reconocimiento de la igualdad como un derecho internacional y un principio necesario para conseguir una sociedad democrática plena.

El Día 8 de Marzo fue institucionalizado por decisión de las Naciones Unidas en 1975 como el Día Internacional de las Mujeres. Con esta decisión se reconocía de manera implícita que las mujeres, la mitad de la población del planeta, vivía y habitaba en él pero en clara desventaja con los hombres, admitiendo la necesidad de diseñar políticas públicas que corrigiesen esta situación de desigualdad y clara discriminación. Este año, desde ONU Mujeres, el lema elegido es el de “mujeres líderes, por un futuro igualitario en el mundo de la covid”, subrayando el enorme esfuerzo de mujeres y niñas en todo el mundo para forjar un mundo más igualitario como camino imprescindible para recuperarse de la pandemia.

Además, entre los objetivos defendidos, se exige la igual remuneración en salarios, la distribución equitativa de los cuidados y el reconocimiento del trabajo doméstico remunerado. Según el comunicado de la ONU, las mujeres son las más afectadas por la crisis de la covid al estar en primera línea “como trabajadoras de la salud, cuidadoras, innovadoras y organizadoras comunitarias”.

Esta crisis, añade, ha puesto de relieve la importancia fundamental de la contribución de las mujeres que soportan cargas desproporcionadas de trabajo. Y que pese a ser el personal en primera línea, se subraya, siguen estando infrarrepresentadas en los puestos de decisión política y económica. La pandemia ha agravado aún más la situación de muchas mujeres en ocupaciones “esenciales”, cuyos puestos están “altamente feminizados y, a la vez, precarizados”, como es el caso de las enfermeras, las celadoras, las cuidadoras o las cajeras de supermercados.

Según el Ministerio de Trabajo, de los casi 950.000 puestos de trabajo que se destruyeron entre marzo y abril por la paralización de la economía tras el estado de alarma, fueron recuperados en mayo un tercio, 285.000. Pero, mientras que la recuperación en los hombres fue de un 42%, en las mujeres esa cifra fue de un 14’6%.

La crisis sanitaria también ha puesto de manifiesto la necesidad de hacer un ajuste estructural en relación a los cuidados. La escasa protección que tiene nuestro sistema de cuidados y de sostenibilidad de la vida de los más dependientes se ha puesto también de manifiesto, mostrándose lo desvalorizado que está a todos los niveles. Y esta situación de desprotección ha impactado sobre todo en los derechos laborales y sociales de muchas mujeres.

Son las mujeres, las que asumen la carga de los cuidados, tanto de niños como de mayores y las que usan las exiguas medidas de conciliación laboral para ello, repercutiendo en sus sueldos y en sus futuras pensiones.

El hilo conductor de las reivindicaciones de este 8-M está vinculado a la defensa de la importancia de los trabajos de cuidados y su carácter esencial para la vida de todos.

Una importancia que ha evidenciado la pandemia, mostrándonos que son las mujeres las que los realizan en sus hogares, y que son las mujeres que trabajan en el ámbito de los cuidados las más precarizadas.

El Ayuntamiento de Montijo expresa su compromiso para:

Contribuir a la construcción de una sociedad igualitaria, inclusiva, que garantice los derechos y la participación de todas las personas en la vida local, y aplicar el principio de igualdad de mujeres y hombres en la vida pública.

Articular progresivamente la normativa local para el desarrollo de las políticas de igualdad y garantizar la incorporación de la perspectiva de género en toda la actividad municipal.

Llevar a cabo campañas de información públicas para combatir los estereotipos y promover la igualdad de trato de los hombres y mujeres que puedan sufrir múltiples formas de discriminación o desventaja, y medidas que propicien un cambio cultural en la corresponsabilidad en los cuidados.

Continuar con la implementación del Plan de Igualdad del Ayuntamiento de Montijo, valorar su desarrollo y tener en cuenta sus resultados.

En el marco de este Plan, poner el acento en las medidas ya implantadas de conciliación laboral y el estudio de otras nuevas que se aprecien necesarias.

Fomentar campañas de corresponsabilidad que motiven y eduquen a los hombres a asumir tareas de cuidados y domésticas.

Impulsar el desarrollo de intervenciones públicas en la corrección de las desventajas socioeconómicas de las mujeres, la brecha salarial, la lucha contra los estereotipos y la violencia y en el fortalecimiento del poder de acción y participación de las mujeres.

Implementar la creación de la Mesa Local contra la V. de G. y actualizar el protocolo local, que permita información, intervención y coordinación de todos los agentes y técnicas que atienden casos de violencia machista.