ludopata dia de la madre

por Alfonso Marín


–¿Juegas Mamá?

–Ahora NO puedo hijo…

Una pregunta llena de ilusión e inocencia, una respuesta llena de resignación y realismo. En mi infancia he escuchado esta respuesta muchas veces y seguramente en todas ellas me quedé muy fastidiado por no poder contar en mis juegos con la compañía de mi madre. Pero si algo tiene de bueno el paso del tiempo, es que te da perspectiva, te proporciona otra visión distinta para una misma situación. Con ello consigues apreciar y valorar que lo que tuviste cuando te decía SÍ, eran momentos valiosísimos, irrepetibles, únicos….y lo que está muy claro es que cuando su respuesta era NO, la más fastidiada de los dos ERA SIEMPRE ELLA…

Porque aunque jugase mucho o poco conmigo, con el tiempo he aprendido que para mi madre la vida en realidad siempre ha sido “como un juego”. Una partida donde debía jugar muy bien las cartas que le tocaban y donde muchas veces no podía siquiera elegir el color de sus fichas ni su turno de tirada. Donde lo más importante de todo es saber que si juegas en equipo, debes tener a las personas adecuadas a tu lado y si por el contrario te toca jugar en solitario, debes saber perder sin culpar nunca a nadie y saborear las escasas victorias que tengas. Porque por desgracia en la vida al igual que en los juegos, nos toca más veces perder que ganar.

Por ejemplo ella siempre ha vivido en un Monopoly continuo, donde NO ha disfrutado de grandes propiedades pero donde ha podido pasear por las calles sin deberle nada nadie. Un juego donde administraba a partes iguales bienes y justicia, donde ha hecho siempre de Banca y de Cárcel. Donde un sueldo marcaba cada mes su Casilla de Salida y donde nos ha hecho valorar, que las cosas más valiosas en esta vida son las que menos dinero cuestan.

Una mujer que en el Parchís de la vida, no ha necesitado nunca sacar un CINCO para salir a buscarse las habichuelas, ni tenía que sacar un SEIS para romper una barrera y ni mucho menos para volver a tirar……tirar de coraje. En este juego ella siempre ha jugado al revés: se ha comido 20 problemas y apenas ha contado uno…

En realidad me he dado cuenta que mi madre ha sido siempre una jugadora innata. Una mujer que nunca ha jugado al Póker y que nunca ha ido de farol, pero con una jugada maestra, EL FULL: la Pareja que formaba con mi padre más el Trío que para ella hemos sido siempre sus hijos. Y que si alguna vez ha tenido que apostar, siempre ha apostado TODO a una sola carta…la de su familia.

Porque en nuestro tablero de terrazo y gres, mi madre ha sido el Peón que pasito a pasito ha ido abriéndonos y facilitándonos el camino a todos; ha sido el Caballo que maniobraba aleatoriamente según las necesidades que cada ocasión requería; ha sido el Alfil que siempre ha salvaguardado y antepuesto la seguridad de SUS FICHAS a la suya propia, ha sido la Torre que ha sustentado al grupo y que cuando la ocasión lo requería, se enrocaba para proteger a los Reyes de su casa. En realidad mi madre, en el Ajedrez de la vida, ha sido todas la piezas y a la vez una sola, LA REINA, la pieza más importante de TODAS nuestras partidas.

En definitiva, que con motivo del Día de la Madre, quiero aprovechar para felicitar y agradecer en primer lugar a mi madre, a mi mujer y por supuesto a todas las MADRES, que hayan sido, sean y sigan siendo siempre grandes jugadoras de esta particular y caprichosa Ruleta que es la vida, donde la bolita no siempre cae en la casilla adecuada, pero donde a pesar de los giros y los reveses del azar, ellas nunca especulan ni escatiman con el cariño y la pasión que ponen encima del tapete, porque EL AMOR DE UNA MADRE, NUNCA ESTÁ POR LLEGAR…

FELICIDADES Y GRACIAS!!!

Ahí lo dejo…